MEMORIA DE LUCHA Y RESISTENCIA: OSWALDO TEHERÁN CARPIO

 








MEMORIA DE LUCHA Y RESISTENCIA: EL MARTIRIO DE OSWALDO TEHERÁN CARPIO.


El corregimiento de Tuchín, en el departamento de Córdoba, fue escenario de un acto brutal de violencia contra el líder indígena Oswaldo Manuel Teherán Carpio, el sábado 16 de abril de 1988. Teherán, principal dirigente del Resguardo Indígena de San Andrés de Sotavento y teórico del movimiento indígena Zenú, fue asesinado por paramilitares mientras descendía de un bus. Aunque fue sepultado al día siguiente, su cuerpo fue profanado y quemado esa misma noche por desconocidos.


Estos hechos reflejan la violencia sistemática ejercida por terratenientes y grupos armados ilegales contra los sectores indígenas de Colombia. Oswaldo Teherán no solo era un líder político, sino también un formador y referente espiritual de su comunidad.


Durante la década de 1980, Teherán, junto con Jacinto Ortiz, Celedonio Padilla, Bernabela Reondo, José Chima, Dagoberto Flórez y Euclides Teherán, encabezó la creación y fortalecimiento de veintiséis cabildos menores en el Resguardo. Esta dinámica organizativa permitió avances significativos, como la superación del analfabetismo entre muchos miembros de la comunidad, lo que facilitó su participación en espacios gremiales. Allí no solo compartían sus saberes prácticos, sino que también adquirían conocimientos que luego replicaban1. en sus territorios.
Uno de los hitos de esta lucha fue la recuperación del territorio conocido como Bajogrande. El 30 de marzo de 1984, la propietaria Carlota Orozco, tras retirar sus pertenencias —incluso algunas láminas de zinc—, cedió parte de esas tierras. En respuesta, se conformó la Junta Coordinadora Interveredal del Sur de San Andrés, con representantes de siete veredas: Nueva Esperanza, Nueva Estrella, Las Cruces, Esmeralda Sur, Nueva Venecia, Las Peñitas, Los Correa y el barrio Arauca de Tuchín. Se seleccionaron proyectos productivos para 75 familias, la mayoría pequeños propietarios o arrendatarios sin tierra, quienes ahora podrían cultivar sin pagar arriendos ni impuestos2, en un plan de distribución justo.


Para el pueblo Zenú, la muerte no es motivo de temor, sino una parte natural del ciclo de la vida. Se percibe como un regalo recibido al nacer, un viaje continuo a través del gran río de la existencia. En su cosmovisión, la muerte es el momento de rendir cuentas y liberar el espíritu de las ataduras del cuerpo, en un mundo espiritual fecundo y sagrado, lleno de árboles, flores y frutos de oro.


La indignación por el asesinato de Oswaldo Teherán fue expresada por diversas organizaciones indígenas, que repudiaron con firmeza este acto violento. El 18 de abril de 1988, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) emitió un comunicado en el que condenaba el crimen y denunciaba la violencia ejercida por terratenientes en el marco de la denominada "guerra sucia", contexto en el cual se enmarcaba este hecho.


Según lo informado en el comunicado, Teherán fue asesinado a las 5:30 p.m. por dos sicarios, al descender de un bus en la vereda de Tuchín. De manera aún más atroz, su cuerpo fue desenterrado esa misma noche y posteriormente incinerado, en un intento de desaparecer toda huella de su existencia.


Oswaldo Teherán era un reconocido líder indígena, delegado ante la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), donde ocupaba el cargo de secretario de Relaciones con Organizaciones Populares. Además, se desempeñaba como asesor del Cabildo Mayor de San Andrés de Sotavento. Su asesinato representó una pérdida profunda para las comunidades indígenas y una evidencia más de la violencia sistemática a la que han sido sometidas.


Fue asesinado en el casco urbano de Tuchín, al descender de un bus procedente de Montería, donde había participado en una conferencia sobre Democracia y Derechos Humanos en la Universidad de Córdoba. Su muerte, lejos de marcar el fin del horror, dio paso a una serie de actos intimidatorios y violentos que profundizaron el clima de terror en la región.


Durante su velorio, su casa fue saqueada y se encontraron panfletos con amenazas que decían: “Todos los perros mueren así” Poco después del funeral su tumba fue profanada: ¡Exhumaron su cuerpo y lo quemaron3, dejando un claro mensaje de amedrentamiento dirigido a la dirigencia indígena. La noche del sepelio, desconocidos profanaron su tumba: sacaron el ataúd de la fosa y le prendieron fuego, un acto brutal que ocurrió a pocos metros del comando de policía local, sin que se registrara ninguna intervención por parte de las autoridades4..


Estos hechos causaron profundo temor entre los líderes indígenas del pueblo Zenú, especialmente en el resguardo de San Andrés de Sotavento, para quienes Teherán representaba una voz firme en defensa de sus derechos. Su asesinato, y la violencia que le siguió, no solo buscaban silenciar una vida, sino también sembrar el miedo en toda una comunidad.


El asesinato de líderes indígenas como Oswaldo Teherán no fue un hecho aislado. También fueron asesinados Alejandro Terán, Luis Arturo Lucas, Porfirio Ayala y otros dirigentes indígenas del Resguardo de San Andrés de Sotavento. Desde el comienzo, la eliminación sistemática de líderes ha sido una constante en la historia del movimiento indígena colombiano.


Oswaldo Teherán no era un teórico en el sentido académico tradicional, pero dominaba la normatividad y los principios del derecho indígena, convirtiéndose en una autoridad en su comunidad5.. Su muerte simboliza la violencia que ha sufrido el pueblo Zenú y otros pueblos indígenas de Colombia en su lucha por la tierra, la autonomía y la vida. (Adulto/exdirigente indígena/Resguardo de San Andrés de Sotavento/noviembre de 2009).


A pesar de los actos atroces cometidos por los paramilitares y otros actores armados, la comunidad indígena continúa en resistencia, defendiendo su territorio, su cultura y sus derechos. Es esencial recordar y honrar a líderes como Oswaldo Teherán, quienes entregaron su vida a la causa de su pueblo y cuya memoria sigue guiando la lucha por una Colombia más justa y plural.




EDUARDO PEÑA NOVA
Historiador- Universidad Nacional
Exgobernador del cabildo Chibcariwak 2010-2012
Para más Información visitar: yuotube @presenciazenú


Figuras

1. Publicación en Facebook del 15 de abril de 2023. Tomado de una publicación en la red social Facebook, el día 15 de abril de 2023
2. Fotografía tomada del libro Retorno a la tierra, capítulo "Retorno a la madre tierra", de Orlando Fals Borda, Universidad Nacional de Colombia, Banco de la República, El Áncora Editores, 2002
3. Caligrafía del sociólogo Orlando Fals Borda durante su trabajo en el resguardo indígena Zenú de San Andrés de Sotavento, en la década de los años de 1980.


Pie de Página

1. Universidad de Córdoba, Centro de Investigaciones. (1987). Aspectos históricos y situación actual del resguardo indígena de San Andrés de Sotavento (1773-1987). Montería, Colombia
2. Banco de la República. (s.f.). Memorias del archivo de Orlando Fals Borda (1617, folios 7435–7437, caja 29, carpeta 3). Montería, Colombia
3. Escobar Mejía, G. (1991, abril). Los hijos de la saliva. Nuevo Foro Penal, (52), 141. Editorial Estrellas Negras en el Cielo Indígena.
4. Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz. (1988, abril-junio). Asesinatos políticos (Vol. 1, N.º 2). Boletín informativo de la Conferencia de Religiosos de Colombia.
5. Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación – Grupo de Memoria Histórica. (2010). La tierra en disputa: Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010) (p. 257). Ediciones Semana

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