La Lucha de Pedro Jerónimo Dignases





PEDRO JERÓNIMO DIGNASES Y LA DEFENSA HISTÓRICA DEL RESGUARDO DE SAN ANDRÉS DE SOTAVENTO: LIDERAZGO, MEMORIA Y LUCHA JURÍDICA POR EL TERRITORIO.

"Como autor y testigo de esta memoria, sostengo que estos nombres jamás desaparecerán, ni serán borrados de la memoria del pueblo Zenú. Que se diga que recorrí los caminos ancestrales del territorio de Mexión, en los tiempos de lucha y resistencia, los mismos caminos que recorrieron en épocas anteriores los líderes y guardianes del resguardo de San Andrés de Sotavento, como, Pedro Jerónimo Dignases el indígena...". quien “emprende camino hacia la desconocida ciudad de las montañas frías, calzado con un par de abarcas "tres puntá", con una mochila rellena de documentos y una camisa manga larga, se aventuró atravesando tierras desconocidas, para plantarse ante el mismo presidente, en el palacio de la carrera"1.


Pedro Jerónimo Dignases surgió como un líder fundamental para el pueblo Zenú durante las primeras décadas del siglo XX, específicamente dentro del Resguardo de San Andrés de Sotavento. Nacido el 4 de mayo de 1876, en medio de las tensiones políticas de la época, su vida estuvo marcada por la defensa del territorio de Mexión y la recuperación de la autonomía indígena. Es recordado en la memoria colectiva como el hombre que emprendió caminos hacia "la ciudad de las montañas frías", calzado con abarcas y portando una mochila cargada de documentos vitales para su etnia.

Su ascenso al liderazgo se produjo en 1922, tras el debilitamiento del cacique Tiburcio Ciprián y la manipulación ejercida por las élites locales y la denominada "Compañía Restauradora". Dignases tomó el relevo en un momento crítico, cuando los terratenientes utilizaban leyes como la 55 de 1905 para declarar los resguardos como tierras vacantes y apoderarse de ellas. Ante este panorama, se convirtió en un "indio esclarecido" que supo navegar la burocracia estatal para reivindicar los derechos adquiridos desde la colonia.

Una de sus gestas más memorables fue la marcha a pie hacia Bogotá en 1922, acompañado por otros líderes y capitanas como Brígida Choaba Montalvo y Perfecta Ángel Peñates. Aunque no lograron una audiencia personal inmediata con el presidente Pedro Nel Ospina, dejaron constancia de sus denuncias por los atropellos de las autoridades municipales. Este viaje simbolizó la tenacidad de un pueblo que se negaba a ser invisibilizado por el poder central.

Dignases demostró una gran astucia política y pragmatismo durante sus interacciones con el gobierno nacional. Cuando fue interrogado sobre su filiación partidista en el Palacio de la Carrera, respondió célebremente que su pueblo era "soberano conservador o liberal" dependiendo de quién estuviera en el poder, priorizando la defensa del Resguardo sobre las ideologías partidarias. Su objetivo era siempre la protección de los derechos de propiedad y la exención de impuestos injustos para sus hermanos.

Entre 1924 y 1928, realizó una labor titánica de gestión jurídica, movilizándose incansablemente entre San Andrés, Cartagena, Chinú y Bogotá. El 5 de julio de 1924, logró protocolizar los títulos de propiedad del Resguardo ante el notario segundo de Bogotá, enfrentando el frío y la soledad de la capital como un extraño. Esta acción fue crucial para blindar legalmente las tierras ante las pretensiones de compañías extranjeras y latifundistas locales.

Como líder, Dignases actuó frecuentemente como un cónsul de su pueblo, radicado en diversas instituciones para dejar constancia de quejas y reclamos territoriales. Denunció sistemáticamente el hacinamiento y la marginalidad de las familias indígenas ante ministerios y procuradurías, a pesar de recibir constantes evasivas institucionales. Su lucha fue una respuesta directa al proceso de despojo que buscaba reducir a los indígenas a la condición de simples campesinos sin tierra.

En 1927, afirmó la autoridad indígena frente a la justicia ordinaria al intervenir en un litigio de tierras entre miembros de su comunidad. Desafiando las decisiones de los juzgados locales, utilizó su autoridad como cacique para restituir terrenos, lo que le valió un encarcelamiento temporal por parte de las autoridades gubernamentales. Este episodio subrayó la complejidad de hacer valer la autonomía indígena bajo un marco legal que a menudo favorecía a los intereses de los "blancos".

Su maratón jurídica culminó el 9 de agosto de 1928 en la Notaría Primera de Cartagena, donde se presentó muy de mañana con su sombrero vueltiao y su mochila apretada de documentos. Allí protocolizó la Escritura No. 1.060, que acreditaba la legitimidad de los títulos coloniales de San Andrés de Sotavento. Estos documentos, que hoy reposan en el Archivo Histórico de Cartagena, se convirtieron en la prueba fehaciente de la propiedad ancestral Zenú.

A pesar de estos logros, el liderazgo de Dignases enfrentó barreras estructurales como el analfabetismo generalizado y la falta de una organización interna robusta en ese momento. La información documental que obtuvo, aunque valiosa, tendió a guardarse como un "documento sagrado" y secreto por los capitanes sucesores, lo que en ocasiones retrasó la dinamización del proceso colectivo de recuperación directa. No obstante, su labor agotó las vías institucionales y dejó un precedente legal ineludible.

El legado de Pedro Jerónimo Dignases fue la semilla de la resistencia que continuaron líderes como Clemente Suárez y Eusebio "Capi" Feria. Sus gestiones ante el Estado colombiano proporcionaron las herramientas jurídicas que décadas más tarde, en los años 70 y 80, permitirían al movimiento indígena Zenú recuperar físicamente sus tierras. Su memoria permanece como la de un "indio esclarecido" que lo dio todo por la dignidad territorial de su pueblo.


EDUARDO PEÑA NOVA

Historiador- Universidad Nacional

Especialista Gestión Pública ESAP

Exgobernador cabildo indígena Chibcariwak

Para más información: Yuotube@presenciazenu



Pie de página

1. Como se lo llamaba antiguamente, fue inaugurado el 20 de julio de 1908 por el general Rafael Reyes y construido en los predios de la casa natal de Antonio Nariño.​ El diseño estuvo a cargo de los arquitectos
 
2. Dignases realizó la titánica labor de protocolizar los títulos coloniales en notarías de Bogotá (1924), Chinú (1927) y finalmente Cartagena (1928), asegurando la prueba legal de la propiedad ancestral.

3. Ley 55 de 1905: Esta ley fue utilizada por las élites locales para declarar los resguardos como tierras vacantes o abandonadas, facilitando el despojo institucionalizado a favor de municipios y terratenientes.


Bibliografía

1. Álzate Patiño, Alberto. Aspectos históricos y situación actual: Resguardo Indígena de San Andrés de Sotavento (1773-1987). Universidad de Córdoba – COLCIENCIAS, Montería, 1987.

2. Fals Borda, Orlando. Historia doble de la Costa 4: Retorno a la tierra. Segunda edición: Universidad Nacional de Colombia, Banco de la República, El Áncora Editores, Bogotá, 2002.

3. Escritura No. 1.060 (9 de agosto de 1928): Protocolización de los títulos coloniales de San Andrés de Sotavento ante la Notaría Primera de Cartagena por Pedro Jerónimo Dignases.

4. Archivo Orlando Fals Borda (Banco de la República): Correspondencia de Roque Roldán Ortega (1984) y manuscritos sobre Eusebio Feria.

5. Investigación de Eduardo Peña Nova: Cincuenta años de avances y desafíos en el ejercicio de la autoridad propia 1970-2020.

6. Entrevistas de campo: Transcripciones de testimonios de líderes como Teolinda Suárez Feria y Eustosia Roqueme sobre el "Capi" Feria y la historia del resguardo

7. Sobre la recuperación de tierras: Roldán, Roque, Anotaciones sobre el Resguardo de San Andrés, INCORA, Bogotá, 1970.


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