LOS ZENÚES EN LA PELÍCULA LA MISIÓN: UN RECUERDO DE 40 AÑOS
En 1985, en el corazón de la Plaza de la Aduana en Cartagena, ocurrió un cambio temporal pero significativo: la estatua de Cristóbal Colón fue retirada por unos días y, en su lugar, se erigió una alta y desgarbada fuente de piedra. Al mismo tiempo, en un lienzo ciego de las antiguas murallas, donde antes no había nada, apareció un arco de medio punto construido con la vieja piedra gris de Cartagena.
La película La Misión narra el colapso del experimento colonial llevado a cabo por los jesuitas entre los pueblos indígenas de América del Sur: las misiones. Aunque la historia está ambientada en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, muchas escenas —incluyendo la de la fuente en Cartagena— fueron filmadas en Colombia, entre las selvas del Parque Nacional Tayrona, en Santa Marta, y las calles coloniales de Cartagena. Los indígenas que participaron en el rodaje no eran guaraníes, sino pertenecientes a las etnias Zenú y Wounaan, originarios del territorio nacional.
Era 1985 y, en siete años, se conmemoraría el quinto centenario de la invasión europea a América. Según recordó Juvenal Salgado, María Diomédez, Evangelina, Medardo, Alvira, Marcia, Domingo, la negra Ñame, el ratón Joaquín, y cientos de mujeres, hombres y niños zenúes, vieron en la película y en su participación en ella una oportunidad para cuestionar la persistencia del legado colonial en sus territorios.
Cuarenta años después, en una pequeña sala de cine de San Andrés de Sotavento, se proyectó La Misión. Mario Blanco, Leomedes Benítez, Cresencio Pacheco, Gilberto Polo y muchos otros buscaron sus rostros entre las imágenes que corrían por la pantalla grande. Absortos, viajaron en el tiempo a través del celuloide para reencontrarse con ellos mismos —más jóvenes, más niños— y con una Cartagena que, en aquel entonces, también era más joven.
Maravillados, recordaron cómo regresaron de las murallas a Tuchín, San Andrés y Palmito en los mismos 40 buses que los llevaron, pero esta vez cargados de artefactos novedosos, adquiridos con sus honorarios: radios, gafas, muebles y televisores los acompañaban de regreso a casa como un símbolo del encuentro entre dos mundos.
Las iglesias coloniales también fueron transformadas durante el rodaje: sus altares decimonónicos fueron reemplazados por retablos jesuíticos de estilo barroco paraguayo, decorados con piñas y cabezas de indígenas. Los responsables de estas modificaciones no fueron conquistadores, sino cineastas.
La prestigiosa productora Goldcrest, bajo la dirección de David Puttnam —el mismo que produjo Gandhi, Los gritos del silencio y Carros de fuego—, llegó a Cartagena para filmar La Misión, una superproducción con un presupuesto colosal de veinte millones de dólares. La película, ambientada en las selvas del Paraguay del siglo XVIII, retrata la expulsión de los jesuitas por orden del rey Carlos III de España, truncando así un modelo comunitario indígena.
Dirigida por el británico Roland Joffé y protagonizada por Robert De Niro, la cinta contó con un equipo internacional: el vestuario estuvo a cargo del italiano Enrico Sabbatini, y la historia giró en torno a la comunidad hispano-guaraní. Sin embargo, lo que pocos saben es que más de mil indígenas Zenúes del resguardo de San Andrés de Sotavento y 250 Wounaan del río San Juan, en Chocó, fueron parte fundamental del elenco.
Los pueblos originarios interpretaron a los guaraníes en diversas locaciones de Cartagena, Luruaco, Santa Marta y la carretera de la Cordialidad hacia Barranquilla. También se filmaron escenas clave en el río Don Diego, en Santa Marta.
Un Reencuentro con la Historia
En el marco de los 40 años de este acontecimiento, me propuse investigar quiénes del resguardo participaron en esta histórica producción. Logramos identificar a más de cien personas, entre ellas mi abuelo Mariano Nova (q.e.p.d.), y otros conocidos.
Recuerdo cómo, hace cuatro décadas, observaba los buses partir hacia la Heroica, cargados de sueños y de miembros de la comunidad. En ese entonces no comprendía hacia dónde iban, pero días después los vi regresar con objetos nunca antes vistos en nuestro pueblo.
Para conmemorar esta experiencia, organizamos un encuentro en Tuchín con 20 indígenas zenúes que participaron en la película. Proyectamos La Misión y vivimos un momento inolvidable: muchos de ellos nunca habían tenido la oportunidad de verla. En sus rostros se reflejaba la emoción y el orgullo de haber sido parte, tanto de la película como del conversatorio que tuvimos después.
Agradecieron la oportunidad de revivir sus vivencias y compartir anécdotas del rodaje de una superproducción que fue nominada al Óscar y que ganó la estatuilla a Mejor Fotografía en 1986.
El Compromiso con la Memoria
Esta actividad nos impulsa a seguir visibilizando los momentos históricos del pueblo zenú. Como expresó una de las participantes:
“En honor a mi madre, quien fue a grabar la película, pero ya falleció, le solicito que haga un documental”2.
Estas palabras nos fortalecen espiritualmente y refuerzan nuestro compromiso de continuar escribiendo, desde nuestras voces, la verdadera historia del pueblo zenú.
EDUARDO PEÑA NOVA
Historiador Universidad Nacional
exgobernador del cabildo Indígena Chibcariwak
Para más información: yuotube@presenciazenú
Pie de Paginas
1. Zurita, N. (2024, diciembre). Palabras del ex cacique Nilson Zurita tras observar la película La Misión en Tuchín, Córdoba. Testimonio no publicado.
2. Mujer indígena, hija del cacique Marcelino Suárez. (2024, diciembre). Palabras tras observar la película La Misión en Tuchín, Córdoba. Testimonio no publicado.
Figuras
1. Imágenes de los indígenas zenúes en la película La Misión, grabada en Cartagena
Tomado de YouTube (1985).
2. Peña Nova, E. (2025, abril 15). Indígenas zenúes observando la película "La Misión" en Tuchín [enero de 2025]. Facebook. https://www.facebook.com/ejemplo-url


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