TRABAJO COMUNITARIO: “PROCESOS DE RECUPERACION HISTORICA DEL PUEBLO INDIGENA ZENU- CABILDO DE TUCHIN – CORDOBA”.
PRESENTADO. A la Universidad Nacional de Colombia- Sede Medellín
Agosto de 2009 A agosto de 2011
A la memoria de nuestros dirigentes que en el pasado reciente dieron su vida por el Resguardo: Tomás Suárez Carpio, Pedro Hernández, Oswaldo Teherán, Gerardo Moreno Florez, Fredy Pérez, Jaime Beltrán, Eliécer Suárez, Saúl Ortiz, Héctor Aquiles Malo Vergara, Luis Arturo Lucas Polo, Porfirio Ayala Suárez, Cesar Mesa Gutiérrez, Arnulfo Ayala, Alberto Malo Alean, Eusebio Velásquez (el profesor camina), Jorge Emiro Polo Talaigua, Robinson de J. Flórez Talaigua, Manuel Beltrán, Alejandro Teherán, José Nisperuza, Dagoberto Santero, Julio Santero, Hernnado Nando Solano, Ilesio de la Cruz, Marco Cecilio Lucas, Teofilo Lozano Romero, Bernabela Riondo Pacheco, Santiago José Polo Guevara, Virgilio Rafael Feria Cárdenas, Ramiro Sandoval Mercado, Álvaro Ortiz Navarro entre otros.
PRESENTACIÓN
El Finzenú, el Panzenú y el Senufaná fueron los tres grandes espacios del pueblo Zenú, los cuales comprendieron amplias zonas correspondientes a los actuales departamentos de Córdoba, Sucre y parte del territorio del Bajo Cauca antioqueño, Urabá y el centro de Bolívar. Las refinadas técnicas de orfebrería, de ingeniería agrícola, comercialización e intercambio, dejan aún, huella visible en este territorio, de un pueblo grande, refinado y con avances serios en la ciencia.
De ese pasado esplendoroso, existe una demanda territorial expresada en el Resguardo de San Andrés de Sotavento. Paradójicamente, una acción de los principales agresores de este pueblo y al mismo tiempo una figura de tipo colonial, constituye el horizonte clave de las reivindicaciones actuales. El relicto que la corona española estableció para que los zenúes, pudieran “resguardarse” de los atropellos de los otros grupos mestizos y criollos, es la razón central que cohesiona a los zenú de hoy día.
La acelerada presión sobre este grupo humano determinó la pérdida de la lengua y de numerosas tradiciones y elementos de la cultura zenú. Sin embargo, valores colectivos ligados al territorio, la manera de organizarse, la caña flecha, las semillas propias, entre otros, fueron la base para que, al reasumirnos como pueblo indígena, diéramos una de las más vigorosas reivindicaciones en la historia del Caribe en Colombia. La lucha por la tierra, denominada como las recuperaciones, sobre áreas cubiertas bajo el título colonial constituyen el objetivo que se reclama desde la legalidad y la legitimidad, coloca en sitio relevante a este pueblo en la historia del movimiento indígena reciente.
Las arremetidas contra el pueblo zenú y su territorio muestran ciclos característicos y recurrentes de violencia y despojo. No es raro para este pueblo, entender que toda su historia ha estado ligada a las represiones de la hacienda feudal que caracteriza a la región de la Costa Atlántica en Colombia. La gran ganadería extensiva, al mismo tiempo que se fortalece, da paso a las apropiaciones de terratenientes con elevada incidencia y participación en los cuerpos políticos de la región y el país, a las desecaciones de las ciénagas para los cultivos agroindustriales y más recientemente, al paramilitarismo que, bajo expresiones más violentas y frenteras, reivindica las mismas intencionalidades históricas: la sujeción económica, social y política y el avasallamiento cultural.
La pervivencia Cultural, Social y Económica del Pueblo Indígena Zenú, que hoy debe ser un gran reto, debe nacer de recoger la problemática y postulados dados por las comunidades indígenas, que surgirán de un amplio y participativo proceso diagnóstico y consigna el propósito de hacer de este pueblo el mejor en los próximos años. Nos proponemos recuperar los ideales perdidos, uniendo voluntades y enfrentando los problemas que se padecen.
El pueblo indígena debe estar dispuesto a trabajar para seguir profundizando dentro de nuestro plan de vida elementos que nos han caracterizado, como han sido la colectividad, la solidaridad, y el apego y respeto a la madre Tierra que es a la que nos debemos.
Estamos trabajando con las autoridades y comunidades propias para prepararnos mejor y obtener un apropiado bienestar, que integra un pensamiento propio con la forma de administrar nuestra territorialidad urbana, que propone la defensa de los derechos indígenas, así como la definición y construcción de espacios políticos para la concreción acuerdos gubernamentales, para seguir perviviendo como Pueblo y Cultura, y así evitar que nos sorprenda la invisibilidad que el desbordado crecimiento urbano de la ciudad, el aislamiento, la desolación y el individualismo a veces quisiera absorber. Hemos llegado a concluir que debemos tener una claridad política del quehacer de nuestra Organización.
El siguiente trabajo se enmarca en un proyecto étnico y político de futuro, cimentado en el derecho consuetudinario, la Constitución Política y demás normas colombianas y el Derecho Internacional. Es ético, porque busca trasformaciones en la concepción y administración del Cabildo, y porque además pretende una trasformación cultural que revierta valores que todos acojamos mediante una reflexión y decisión voluntaria y comprometida a los valores de la vida, la justicia, la solidaridad, la hermandad y el “Buen Vivir”.
Es político porque debe ser concertado y crea las condiciones para una gobernabilidad y gobernanza propia y trasparente, participativa, corresponsable, que trabaje mancomunadamente en la construcción de una comunidad indígena urbana que viva en su cultura y en su ancestralidad, propiciadora de logros y felicidad.
Por ello es propicio la construcción de una territorialidad fuerte, como lugar de interrelación entre el gobierno local, departamental y nacional con los cabildos indígenas como autoridad y representante de las comunidades indígenas adscritas y como escenario del desarrollo del “buen Vivir”, fortaleciendo esa tarea inaplazable por cientos de años para la consolidación y practica social, que apunten a la construcción de una cultura indígena urbana digna y equitativa en el desarrollo de la ciudad.
EL CASO DEL PUEBLO ZENÚ
El pueblo indígena Zenú habita en los departamentos de Córdoba y Sucre, al norte de Colombia. En la década del setenta inició su proceso de recuperación identitaria, fundamentalmente por medio de la lucha por la recuperación de tierras. La movilización de la población fue posible gracias a la influencia que en la región tuvo la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Este hecho establece en principio una lucha de carácter económico sobre la propiedad de las tierras, ya que la ANUC define a la población como campesina. Sin embargo, en un período de tiempo relativamente corto, las posibilidades de actuación se ampliaron, al surgir al interior de dicho movimiento tendencias hacia la consideración del proceso de lucha como un movimiento indígena. Las disidencias al interior del movimiento campesino terminaron imponiéndose, no sin antes librarse enconados encuentros ideológicos y políticos por la definición del sentido de la lucha: se debatía el futuro entre los partidarios del movimiento campesino y los del movimiento indígena.
A partir del inicio de la década del ochenta se generaliza el proceso de identificación de la población como miembros de una comunidad indígena, cuyo eje de articulación lo constituyen las tradiciones culturales sobrevivientes de procesos de expropiación territorial de comienzos del siglo XX y la existencia de una cédula real de la corona española del año 1770 que otorgaba la propiedad de las tierras de la región a los Zenúes.
Desde entonces se estructura el devenir político organizativo de las comunidades pertenecientes al resguardo indígena Zenú. El arduo proceso de lucha tuvo como logro importante la reestructuración del resguardo, con su Cabildo propio por orden del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, INCORA (Resolución 054 del 21 de septiembre de 1984).
El nuevo escenario de reconstitución de la identidad y de lucha por sus derechos en tanto pueblo indígena, lleva a los Zenúes a ampliar sus demandas, realizar diversas movilizaciones y reestructurar las estrategias colectivas. La participación activa en encuentros nacionales de indígenas y la unificación de las tendencias políticas (pro-campesinos y pro-indígenas) fueron el punto de partida para el fomento de la lucha por la solución de problemas de asistencia en salud, educación y vías de transporte. De la recuperación de tierras se pasa al bloqueo de carreteras, a las marchas por las cabeceras municipales y a la toma de instituciones estatales. La perspectiva en torno a la problemática de la tierra se amplía a su conceptualización como territorio. Desde esta visión la tierra no es un simple bien material, sino el objeto articulador de las necesidades y demandas, así como el dispositivo de lucha por antonomasia por la identidad indígena.
El crecimiento del movimiento es evidente. El resguardo en su totalidad ha pasado de tener 6 cabildos menores en 1983 a 70 en 1994, 84 en 1995, y 335 en 2001. Su población, indeterminada en el decenio de 1980, era en 1993 de 33.106 personas; en 1995, 49.818; en 1999, 55.000; y en 2001 alrededor de 70.000. Asimismo, ha pasado de tener territorios en 4 municipios en 1983, a tenerlos en 20 municipios entre los departamentos de Córdoba y Sucre en 2001 (Jaramillo y Turbay, 1986).
Si bien la lucha indígena toma como eje de sus discursos reivindicativos el reclamo de sus territorios, también contempla exigencias por una mejor distribución de los recursos generados por la producción local. Se propende a mayor educación, vías de acceso y comunicación, servicios de acueducto y vivienda digna, así como condiciones de trabajo aceptables.
El movimiento indígena Zenú no puede ser considerado sin tener presente el conflicto armado que vive Colombia y lo afecta directamente. A fines de la década del ochenta y principios de la del noventa comienzan a tener presencia en el territorio de lucha de los Zenúes grupos guerrilleros de distintas tendencias, como el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y en menor medida las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC). Del mismo modo, el movimiento Zenú se vio afectado por la consolidación de posiciones radicales en su interior, a cargo de la corriente indígena del sur-occidente del país, que dio origen al movimiento guerrillero Manuel Quintín Lame (MQL) en los departamentos del Cauca, Tolima y Nariño.
A partir de la promulgación de la Constitución de 1991 y la Ley 60 que reglamenta la forma de distribución de los recursos fiscales de la nación, la organización del resguardo indígena comienza a participar de dichos recursos debido a que estos ámbitos son considerados para tales efectos como municipios. Sin embargo, mientras que gran parte de la población indígena y sus organizaciones demandan ampliación territorial y posibilidades de autonomía política y administrativa, desde el estado se imponen normas que regulan la distribución de recursos económicos. Con ello se ha conflgurado un panorama fragmentado de las políticas que propenden a la reducción de las condiciones de marginalidad de la población indígena que, en síntesis, impide un adecuado tratamiento de la pobreza en el caso de los Zenúes. La participación de los Zenúes en la definición de sus políticas se ha limitado a cumplir los requerimientos de la planificación del desarrollo desde las instituciones del nivel central (Departamento Nacional de Planeación, DNP) en coordinación con las instituciones territoriales del estado (alcaldías municipales).
La formación en administración de los recursos públicos, los programas piloto de producción ganadera y agrícola intensiva, la construcción de plantas físicas para escuelas rurales y centros de salud, así como los créditos para la producción individual o familiar, han sido los destinos principales de las inversiones en el pueblo Zenú. Lamentablemente, en la actualidad se puede afirmar que las condiciones económicas y sociales de la población no han cambiado mucho a pesar de las grandes sumas de dinero invertido en programas puntuales de reducción de la pobreza.
RESUMEN
Este documento detalla el proyecto de recuperación histórica y fortalecimiento identitario del pueblo indígena Zenú, específicamente en el Cabildo de Tuchín, Córdoba. El texto analiza la evolución política y social de esta comunidad, desde su esplendor ancestral y la resistencia ante la colonización hasta las luchas contemporáneas por la propiedad de la tierra iniciadas en los años setenta. Se examinan aspectos fundamentales de su cotidianidad, incluyendo su economía basada en la artesanía de caña flecha, sus desafíos en salud y educación, y la estructura de su gobierno autónomo. Además, el informe critica cómo las políticas estatales de lucha contra la pobreza suelen ignorar la diversidad étnica, proponiendo en su lugar un modelo de desarrollo basado en el "Buen Vivir" y la autonomía territorial. Finalmente, los autores subrayan la importancia de preservar la memoria colectiva y los recursos naturales frente a las amenazas de la violencia y la explotación agroindustrial.
Dada en las oficinas del cabildo Municipal en el municipio de Tuchìn Córdoba, a los 10 días del mes de septiembre de 2012.
Atentamente
DAIRO BLANCO SUAREZ
Cacique Municipal de Tuchìn
Cabildo Indígena de Tuchìn
DAIRO BLANCO SUAREZ
Cacique Municipal de Tuchìn
Cabildo Indígena de Tuchìn
Por:
EDUARDO PEÑA NOVA
Historiador
Universidad Nacional de Colombia
Sede Medellín
BIBLIOGRAFÍA
1. Así éramos los Zenues.
2. Historia doble de la Costa- RETORNO A LA TIERRA. Orlando Fals Borda. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA BANCO DE LA REPÚBLICA EL ÁNCORA EDITORES. SEGUNDA EDICIÓN Universidad Nacional de Colombia. Banco de la República. El Áncora Editores Bogotá, 2002.
2. Historia doble de la Costa- RETORNO A LA TIERRA. Orlando Fals Borda. UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA BANCO DE LA REPÚBLICA EL ÁNCORA EDITORES. SEGUNDA EDICIÓN Universidad Nacional de Colombia. Banco de la República. El Áncora Editores Bogotá, 2002.
ENTREVISTAS
A líderes, ex caciques del resguardo
Ex caciques Celedonio Padilla
Líderes de Venecia
Líder de Arauca
Cabildante Zoila Riondo
Cabildantes de Tuchín
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