EL FOQUITO ROJO: MEMORIA, "MORAL PÚBLICA" Y EL CORAZÓN NOCTURNO DE TUCHÍN

 


Históricamente, la prostitución ha sido analizada bajo dos modelos: el reglamentista, que la considera un "mal menor" necesario para canalizar los instintos masculinos y evitar males mayores, y el prohibicionista

En la Córdoba antigua, las mancebías eran espacios cercados y controlados por autoridades para regular la salud y el orden

Siglos más tarde, en el Caribe colombiano, movimientos como el gaitanismo debatían sobre la "moral pública", viendo en los burdeles y cantinas núcleos de sociabilidad del "país nacional" que desafiaban la higiene y las normas sociales de la época

En este contexto de convergencia entre lo prohibido y lo cotidiano, surge en Tuchín un lugar icónico: El Foquito Rojo.


De la Palma al Ladrillo: El Proceso de Construcción

La historia de este rincón no empezó con música, sino con el esfuerzo de su matrona, Alejandrina, y su compañero Carlos. Al llegar a Tuchín con poco más que sus hamacas, se dedicaron inicialmente al raspado de la palma de caña flecha y su comercialización  para la elaboración de sombreros

El negocio nació de una oportunidad humilde: compraron un pedazo de tierra a la orilla de la carretera a la señora Agustina Flores por 600 pesos, que fueron pagando poco a poco con la venta de la palma

Lo que comenzó como una pequeña venta de cerveza y gaseosas se transformó cuando una mujer llamada Inés Montes les propuso trabajar en sociedad

Tras un tiempo, Inés les vendió su parte y Carlos bautizó el lugar como El Foquito Rojo, instalando una bombilla de ese color que se convirtió en la seña de identidad del local



Un Punto de Encuentro: Políticos, Indígenas e "Ilegales"

Bajo el mando de Alejandrina, el burdel se convirtió en un "punto obligado" de paso donde, según sus palabras, "eso no se le negaba a nadie"

La diversidad de su clientela reflejaba la compleja realidad de la región:

Políticos: Figuras prominentes de San Andrés (Córdoba) frecuentaban el sitio, recibiendo atenciones y afecto de la matrona

Trabajadores de Oleoductos: Los operarios encargados de cuidar los pozos petroleros llegaban a comprar cajas de cerveza para sus jornadas nocturnas

Líderes Indígenas: Importantes dirigentes de zonas como Palmito, Venecia y Flecha llegaban en sus bestias, las cuales amarraban a un gran palo de tamarindo afuera del local

"Carne Revuelta": Alejandrina ofrecía una mezcla de mujeres de diversas regiones, incluyendo "paisas", "cachacas" e indígenas, para satisfacer a todo tipo de visitantes



La Ley de la Matrona: Salud y Orden

A diferencia de las antiguas mancebías donde los abusos de los "padres" eran comunes, Alejandrina ejercía un rol de protectora

Se encargaba personalmente de la salud pública de su negocio, llevando a las trabajadoras ante el Doctor Ortiz para sus exámenes médicos

Con un humor característico, solía anunciar al médico: "Doctor, aquí le traigo las carnes"

Aunque el lugar fue testigo de episodios violentos en sus cercanías —como un asesinato en la carretera tras una disputa que venía de un negocio rival llamado El Salibón— Alejandrina mantuvo su establecimiento funcionando por cerca de 20 años

Su secreto fue la hospitalidad; a los clientes que no habían almorzado les ofrecía comida, ganándose un cariño que trascendía el simple comercio carnal

Hoy, el recuerdo de El Foquito Rojo permanece como un testimonio de una época donde la vida privada y la pública se mezclaban bajo una luz roja, en un Tuchín que intentaba encontrar su lugar entre la tradición indígena y el avance de la modernidad. 


EDUARDO PEÑA NOVA

Historiador- Universidad Nacional

Especialista Gestión Pública ESAP

Exgobernador cabildo indígena Chibcariwak

Para más información: Yuotube@presenciazenu

Presenciazenu.blogspot.com

 


Bibliografía

Stevenson, Adlai (2005): Polvos en la Arenosa: Cultura y Burdeles en Barranquilla

Vos Obeso, Rafaela (2002): "La prostitución en Barranquilla" en Placer, dinero y pecado: historia de la prostitución en Colombia

Rojas, Fernando de: La Celestina (Figura central para entender el modelo de la alcahuetería)


Figuras

Alejandrina: La matrona y fundadora de El Foquito Rojo en Tuchín. Inició su vida en el pueblo raspando palma antes de entrar en el negocio de la cerveza y las mujeres

Carlos Gaspar: Compañero de Alejandrina; fue quien bautizó el negocio como "Foquito Rojo" e instaló la luz roja característica

Inés Montes: Mujer "andariega" (probablemente de Corozal) que fue socia inicial de Alejandrina y finalmente le vendió el negocio

 





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