DE LA RESISTENCIA AL RECINTO: TRES DÉCADAS POR LA VOZ INDÍGENA EN EL CONCEJO DE MEDELLÍN (1994-2023)

 


El Marco de la Pluriculturalidad. La participación indígena en el Concejo de Medellín no es un fenómeno aislado, sino el resultado de la apertura democrática de la Constitución de 1991, que reconoció el carácter multiétnico de la nación.

Este proceso marca el paso de una acción política puramente comunitaria y de resistencia hacia una competencia electoral institucionalizada en el ámbito urbano.

La Irrupción y el Hito del MIC (1994-1997). El proceso comenzó con una "eficiencia perfecta", donde movimientos pequeños lograron concentrar sus votos en liderazgos claros. En 1994 el gran hito fue la elección de Miryam Chamorro Caldera, líder Embera Dobida, por el Movimiento Indígena Colombiano (MIC) con 3.150 votos. En esa misma jornada, Jesús María Ramírez de la ASI obtuvo 2.319 votos con apoyo de sectores indígenas.


En 1997: Chamorro buscó la continuidad bajo el MIC, elevando su votación personal a 3.920 votos, reflejando la solidez de las comunidades en la definición de los destinos de la ciudad.

Crisis de Representación y el Giro Simbólico (2000).

A finales de la década, la alta dispersión de listas de "otros" sectores (étnicos, religiosos) provocó que el movimiento quedara sin representación directa en la corporación. Cifras del año 2000. AICO presentó a José Joaquín Urango Morales (1.973 votos), Nelson Germán Cruz y Venancia Valencia Restrepo, pero no lograron alcanzar la curul en una lista cerrada.

 



Impacto: Ante la falta de escaños, la Alianza Social Indígena (ASI) ejecutó una estrategia de alianza urbana, otorgando el aval a Sergio Fajardo para la alcaldía y entregándole el "Bastón de Jaibaná Embera" como símbolo de autoridad y sabiduría indígena en la política citadina.

 

Institucionalización y Reforma Política (2003-2011)

La Reforma Política de 2003 introdujo el umbral y la cifra repartidora, forzando a los movimientos étnicos a profesionalizarse o diluirse en coaliciones.

En 2003: La representación se estabilizó con la ASI (eficiencia de 0,29). AICO postuló a Claudia Andrea Domico (545 votos) y María Isabel Velasco (325 votos), mientras Convergencia Ciudadana llevó a Gustavo Muyuy Jojoa (107 votos).

 

Para el año de 2007: La ASI consolidó su nicho bajo liderazgos como el de Luis Bernardo Vélez un no indígena. También participaron Alonso Tobón (1.451 votos) y Julio Orlando Castro del pueblo Kichwa (571 votos) por la ASI, y Miryam Chamorro por AICO (656 votos)


Ya en el año de 2011: Se registró un aumento en la votación de listas, con la ASI obteniendo 26.058 votos y AICO 6.308 votos, aunque sin candidatos indígenas directos en las posiciones de vanguardia de las listas.

 

Diversificación de movimientos Étnicos (2015-2023)

En la última década, la participación se ha fragmentado entre nuevos movimientos y la inserción de líderes en el escenario político. 2015: José Nilson Lectamo Silva (Nasa) obtuvo 682 votos por Creemos, mientras la lista de MAIS sumó 3.080 votos.

 

En 2019: Nestor Lagos Hernández (Zenú) participó bajo la Coalición Queremos (486 votos) y en 2023: Se mantuvo la presencia de candidatos diversos como José Gregorio Henríquez (Wayuú, 1.033 votos) y José Adalberto Muyuy (Inga, 365 votos) en movimientos como "Medellín Te Pertenece", y Paula Andrea Aricapa (Embera Chamí, 290 votos) por "Independientes".

 

Tras 30 años, la participación indígena en Medellín muestra una paradoja: mientras la Constitución de 1991 otorgó visibilidad, las barreras electorales y el racismo sistémico han dificultado el mantenimiento de curules propios y exclusivos. Los movimientos han pasado de ser "microempresas electorales" de eficiencia perfecta en los 90 a convertirse en socios estratégicos de coaliciones urbanas más amplias, moviendo el centro de su acción política desde la curul legislativa hacia la gestión técnica en el ejecutivo municipal.

 

El proceso histórico iniciado en 1994 con la elección de Miryam Chamorro Caldera demostró que la eficiencia política es posible cuando las comunidades indígenas concentran su fuerza bajo liderazgos claros y una visión unificada. No obstante, las últimas décadas han evidenciado una alta dispersión de listas y una fragmentación entre movimientos como AICO, ASI y MAIS, lo que ha diluido el caudal electoral indígena y provocado la pérdida de representación directa en el Concejo de Medellín al no superar los umbrales exigidos.

 

Esta división interna, sumada a la competencia entre organizaciones antagónicas por las mismas curules, ha transformado la potencia del voto étnico en esfuerzos aislados, dejando a los pueblos indígenas sin una voz propia que defiende sus derechos y su agenda legislativa en la corporación municipal.

 


Con miras al año 2027, el gran desafío para las comunidades es consolidar una unidad total que permita superar barreras estructurales como el racismo sistémico y los rigurosos procesos electorales urbanos. Es imperativo trascender las aspiraciones individuales de los candidatos y las "microempresas electorales" para construir un frente común que integre a los cabildos urbanos sus lideres y lideresas bajo un proyecto político alternativo y coherente.

 

Solo mediante una acción política concertada, entendida como una verdadera "minga" institucional, los pueblos indígenas podrán reclamar su curul en el Concejo y asegurar que símbolos de autoridad como el "Bastón de mando" vuelvan a tener presencia y peso en la definición del destino de Medellín.

 

EDUARDO PEÑA NOVA

Historiador- Universidad Nacional

Especialización en Gestión Pública- ESAP

Exgobernador del cabildo chibcariwak 2010-2012

Presenciazenu@yuotube


Bibliografía:


Probable Concejo de Medellín. (1994, 1 de noviembre). El Mundo, p. 17.

Panorama Político. (1996, 16 de agosto). El Mundo, p. 15.

ARCHIVO PERSONAL DE JESÚS MARÍA PÉREZ. Volante del candidato José Urango Morales. Medellín, abril de 2026. 1 pieza (Sticker).

Imágenes generadas por Inteligencia Artificial]. En línea: Google géminis, 2026.


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